Llantas

Las llantas son el único punto de contacto entre el vehículo y el camino, por lo que es imperativo mantenerlas en buen estado y elegir un diseño adecuado según el uso principal que se les quiera dar.

La llanta más moderna y utilizada al día de hoy se conoce como “radial” debido a la forma en que están acomodadas las cuerdas de metal que le dan soporte a la estructura de la misma. Sin embargo, siguen existiendo llantas de construcción más antigua, conocidas como “convencionales”, que si bien ya están casi en desuso en la actualidad por sus características tan limitadas respecto a una llanta radial, sigue habiendo algunos vehículos que las usan.

Una llanta convencional suele ser más bien rígida, de poca duración y poco agarre en comparación a una llanta radial, la cual tiene una mayor superficie de contacto con el pavimento, suavidad y una mejor disipación del calor, lo que se traduce en mayor duración. Por todo lo anterior, no se recomienda jamás mezclar de ambos tipos de llanta en el mismo vehículo, aunque las medidas sean virtualmente idénticas.

Las llantas radiales se pueden dividir en dos tipos de acuerdo a su capacidad de carga: Para Pasajero –identificada por una letra ‘P’ que antecede a la medida grabada en un costado de la pared de la llanta– y para Carga –marcada con las letras ‘LT’–. Las primeras suelen ser llantas blandas, de manejo cómodo y con capacidad para alcanzar altas velocidades, mientras las segundas son llantas más duras, reforzadas y para un manejo más lento, pues son hechas teniendo en mente el transporte de cargas muy pesadas (arriba de 1,000 kg).

Típicamente, las llantas tipo ‘P’ se pueden encontrar con dibujos del piso apropiados para un manejo predominantemente en camino pavimentado (carretera), mientras que en las llantas ‘LT’ es fácil encontrar dibujos pensados para caminos difíciles como terracería, lodo, etc., además de camino pavimentado.